Categoría: Arquitectura & Urbanismo , 30 Agosto, 2017

El ladrillo a la luz del habitante soñado

El ladrillo a la luz del habitante soñado

Por Arq. Facundo Baudoin


A lo largo de las historia, el ladrillo de arcilla ha sido uno de los materiales  más utilizados en construcciones del ser humano, tanto en la arquitectura vernácula o tradicional como en la académica o de grandes edificios.  De oriente a occidente, en distintas culturas  la tierra está estrechamente relacionada con la vida humana. Ejércitos completos fueron enterrados como maravillas universales; y del propio polvo se consumó la existencia del hombre en algunas religiones.



Las manos del hombre muy pronto descubrieron el arte del modelado de la tierra en su fina arcilla que con el fuego dejó de ser el  endeble sueño del tacto para convertirse en firme testigo de la historia. Y es que la arcilla hecha cerámica tiene la bondad del digno y revitalizado envejecimiento.



Dicen que Louis Kahn afirmaba a sus estudiantes con alzado bloque en mano que esa pieza podía ser un arma caída en la cabeza de alguien. Un arma, decía, pero qué más puede ser. Puede ser mejor, siempre puede ser mejor, reiteraba. Pero para ser mejor hay que saber qué es el material, su peso, textura, dureza, naturaleza y espíritu. Entenderlo para con la poética metáfora que trasgrede la física realidad  se convierta en la efímera sensación que siempre nos hará retornar a su observación.  Así entenderemos la frase del maestro que rezaba que “el peso del ladrillo lo hace bailar como un hada por encima y quedarse por debajo”.



Una a otra, estas sólidas piezas se suman en la tersa piel del tejido de muros que vencen la gravedad y acompañan el paso del tiempo en sobre el rojo pavimento y verdes galerías que se construyen a la luz del habitante soñado.

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