Categoría: Arquitectura & Urbanismo , 19 Octubre, 2017

La obra de Juan Herreros: el rol flexible del arquitecto ante los cambios actuales

La obra de Juan Herreros: el rol flexible del arquitecto ante los cambios actuales

Por Arq. Facundo Baudoin


Hace algunas semanas se realizaron en Santa Cruz las Conferencias Magistrales de Arquitectura Europea, en las que InfoCasas participó como patrocinador. Uno de los arquitectos presentes fue Juan Herreros, quien lidera uno de los estudios más destacados de España. El arquitecto Facundo Baudoin nos deja una reseña de su conferencia y nos explica el alcance de su obra a través del análisis de tres  de sus planteamientos a partir de proyectos.


Hemos recibido dos estudios de arquitectura de primer nivel mundial (Nieto Sobejano y estudio Herreros, ambos españoles) en nuestra queridísima ciudad de Santa Cruz, gracias fundamentalmente al esfuerzo la oficina EPV Arquitectura. En este caso quisiéramos hacer una  pequeña reseña del trabajo expuesto por el primer expositor. El Estudio Herreros consolida la trayectoria de casi 30 años de Juan Herreros, Catedrático de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid y Profesor de la Universidad de Columbia-Nueva York.



Un cambio fundamental podría describirse desde aquella visita en 1994 a esta misma ciudad por parte del famoso arquitecto Mario Botta. Hemos pasado de la aparente preconcepción del proyecto a partir del sketch al proceso del desarrollo en el mundo actual. Juan Herreros es un arquitecto que de manera flexible asume los cambios actuales dentro del el rol del arquitecto en distintos tipos de proyecto en un mundo más globalizado y tecnificado. Para esta conferencia, el qué ha quedado supeditado por el cómo, exponiendo las consecuencias de estos cambios en el ejercicio profesional. Expondremos sólo tres de los proyectos presentados.  

Casa Garoza: técnica y naturaleza


En esta pequeña casa en las afueras de la ciudad, el estudio Herreros se desprende en el proyecto de la resolución del detalle de una casa prefabricada a partir de métodos constructivos industrializados. Aparentemente contradictorio, se deja de lado la arquitectura local vernácula por una arquitectura tecnificada que aterriza de manera quirúrgica sobre el lugar casi como un campamento espectador que reconoce las virtudes del lugar casi sin tocarlo o afectar sus condiciones naturales.




Torre Banco Panamá


En segunda instancia aparece la relación globalizada del trabajo conjunto entre dos estudios en la construcción de un edificio de la Ciudad de Panamá. En este proyecto aparece la relevancia del carácter conceptual de implantar una nueva imagen para la ciudad donde la idea de una construcción única separada en varios edificios se hace monolítica a partir de una piel en la fachada que compone el conjunto de manera monolítica como un solo edificio. 

Dos cosas se hacen particularmente interesantes en la Torre Banco Panamá. Por un lado el tutorado  del proyecto en el que una oficina local desarrolla las ideas planteadas desde otro continente y por otro el producto final de una imagen corporativa que termina siendo el sello de un nuevo enclave urbano en la ciudad que se replica incluso en la papelería y propio emblema sobre las tarjetas de crédito del local banco.



El Museo Munch en Oslo


Como tercer y último ejemplo presentaremos el concurso ganado por estudio Herreros para el desarrollo del Museo Munch para la ciudad de Oslo. El edificio se plantea como una torre particularmente vertical en un contexto fundamentalmente horizontal. Aquí el arquitecto a lo largo de ya más de 9 años describe el proceso de negociaciones con los distintos actores gubernamentales y cívicos para la aprobación de la propuesta inicialmente ganadora. 

Profundamente interesante es cómo en este caso se democratiza la arquitectura a partir de la negociación y el diálogo con los distintos actores que van desde los administradores y gestores del propio museo; hasta los habitantes que luego del transparente reconocimiento de proyecto a ser implantado van a referéndum para aprobar su construcción. Particularmente atractivo y cautivante resulta el cómo a partir de este diálogo en el que el arquitecto se ve obligado a defender sus ideas y hacer cambios que incorporen una suerte de diseño participativo y democrático de los habitantes de esta ciudad termina ahora erigiendo un edificio que nace de su inicial propuesta pero que se tiñe del aprendizaje experimentado del intercambio ya no con un cliente específico sino con toda una comunidad.



Juan Herreros nos presenta aquí con en el mundo actual en el que edificar tiene cada vez más que ver con un rol tangencial del arquitecto, quien debe aceptar sus distintos roles de protagonista y ser secundario en el desarrollo de sólidas propuestas que permitan aglutinar bajo el fin común del proyecto a los distintos actores para una arquitectura cada vez más democrática y de impacto público.

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